Declaración del día del trabajo 2012

Costos humanos y desafíos morales de una economía quebrada

Mons. Stephen E. Blaire, Obispo de Stockton
 Presidente del Comité de Justicia Nacional y Desarrollo Humano
 Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos
3 de septiembre de 2012

Este Día del Trabajo, nuestro país sigue luchando con una economía quebrantada que no está produciendo suficientes empleos decentes. Millones de estadounidenses sufren desempleo o subempleo, o viven en la pobreza pues sus necesidades básicas con demasiada frecuencia no son satisfechas. Esto representa una seria falla económica y moral para nuestra nación. Como personas de fe, estamos llamados a estar con los que han quedado atrás, ofrecer nuestra solidaridad y unir fuerzas con “los más pequeños de estos” para ayudar a satisfacer sus necesidades básicas. Buscamos una renovación económica nacional que ponga a las personas que trabajan y sus familias en el centro de la vida económica.

La economía quebrantada deja a demasiadas personas sin trabajo decente

Oficialmente más de 12 millones de trabajadores están en busca de trabajo pero no pueden encontrar empleo, y millones más han dejado buscar empleo. Millones más están subempleados; están dispuestos y pueden trabajar a tiempo completo, pero no hay empleos suficientes. Más de diez millones de familias son “trabajadores pobres”: trabajan esforzadamente, pero sus empleos no pagan lo suficiente para satisfacer sus necesidades básicas. La triste realidad es que más de 46 millones de personas viven en la pobreza y, lo más preocupante, más de 16 millones de niños crecen en la pobreza en nuestra nación. El vínculo entre el desempleo y la pobreza es innegable, como señala el papa Benedicto XVI:

Los pobres son en muchos casos el resultado de la violación de la dignidad del trabajo humano, bien porque se limitan sus posibilidades (desocupación, subocupación), bien porque se devalúan “los derechos que fluyen del mismo, especialmente el derecho al justo salario, a la seguridad de la persona del trabajador y de su familia” (Caritas in Veritate, no. 63).

Los funcionarios públicos debaten con razón sobre la necesidad de reducir los insostenibles déficits y deuda del gobierno federal. En las campañas políticas actuales, oímos hablar mucho sobre la economía, pero casi nada sobre el imperativo moral de superar la pobreza generalizada en un país todavía bendecido con importantes recursos y poder económico.

Estas duras realidades económicas ocasionan terribles costos humanos a millones de familias, que viven con ansiedad e incertidumbre y deben arreglárselas con salarios estancados o cada vez menores. Muchos se ven obligados a desempeñar dos o tres empleos, lo que somete a mayor presión el bienestar de sus hijos, y millones de adultos jóvenes ven negada la posibilidad de formar familias. Estas personas no son abstracciones: son cofeligreses y nuestros vecinos, nuestros primos y tíos, nuestros hermanos y hermanas, nuestras madres y padres; posiblemente nuestros propios hijos. La economía debería ayudar a las familias a prosperar, no someterlas a presiones adicionales.

Esta economía quebrantada también contribuye al peligro de que los trabajadores sean explotados o maltratados por otros medios. Por ejemplo, muchos empleados luchan por salarios justos, un lugar de trabajo seguro y una voz en la economía, pero no pueden comprar los productos que fabrican, alojarse en los hoteles que limpian o comer los alimentos que cosechan, preparan o sirven. Los inmigrantes y sus familias son especialmente vulnerables, lo que pone de relieve la urgente necesidad de una reforma inmigratoria integral.

Los obispos católicos de los Estados Unidos, a través de nuestra oficina de Servicios de Migración y Refugiados (MRS) y la Campaña Católica para el Desarrollo Humano (CCHD), ofrecen ayuda y esperanza a los trabajadores explotados y maltratados. MRS ayuda a trabajadores que han huido de sus países de origen con la promesa de un empleo, sólo para verse obligados a trabajar largos horarios en trabajos peligrosos. La CCHD apoya a grupos en todo el país que empoderan a los trabajadores para que alcen su voz y recuperen los salarios que se les ha quitado, exijan trato justo y busquen mayores oportunidades económicas. La economía quebrantada también somete a presión adicional a otras organizaciones católicas, como Catholic Relief Services, Catholic Charities y la Sociedad de San Vicente de Paúl, que pasan muchas dificultades para cumplir con nuestro mandato evangélico ante una mayor demanda y menores recursos.

La explotación de los trabajadores, ya sea sutil o evidente, lesiona su humanidad y niega su dignidad inherente. Los trabajadores explotados y maltratados requieren de nuestra atención y solidaridad. Una economía que permite esta explotación y abuso exige nuestra atención y acción. Como señalan los obispos en el Marco católico para la vida económica, “Con nuestras decisiones, iniciativa, creatividad e inversión, mejoramos o menoscabamos las oportunidades económicas, la vida comunitaria y la justicia social.” Debemos preguntarnos: ¿Cómo contribuimos a las fuerzas que amenazan la dignidad humana de los trabajadores vulnerables? ¿Cómo pueden nuestras elecciones en la vida económica y pública mejorar su vida, luchar por la justicia económica y promover las oportunidades?


Un llamado a la renovación económica y apoyo a los trabajadores

Nuestra nación necesita una renovación económica que ponga a los trabajadores y sus familias en el centro de la vida económica y cree suficientes empleos decentes para todos los que pueden trabajar. El trabajo es más que un sueldo; ayuda a criar nuestras familias, desarrollar nuestro potencial, participar de la creación de Dios y contribuir al bien común.

Todos y todas las instituciones tienen un papel que desempeñar en la construcción de una economía más justa. En las palabras de nuestra Conferencia, buscamos una economía al servicio de la persona y no al revés. El beato Juan Pablo II dijo:

…la sociedad y el Estado deben asegurar unos niveles salariales adecuados al mantenimiento del trabajador y de su familia, incluso con una cierta capacidad de ahorro. Esto requiere esfuerzos para dar a los trabajadores conocimientos y aptitudes cada vez más amplios, capacitándolos así para un trabajo más cualificado y productivo; pero requiere también una asidua vigilancia y las convenientes medidas legislativas para acabar con fenómenos vergonzosos de explotación, sobre todo en perjuicio de los trabajadores más débiles, inmigrados o marginales. En este sector es decisivo el papel de los sindicatos que contratan los mínimos salariales y las condiciones de trabajo (Centesimus Annus, no. 15).

Los sindicatos y otras asociaciones de trabajadores tienen una responsabilidad única y esencial en esta necesaria renovación económica. Nuestra Iglesia siempre ha enseñado que los sindicatos son “un elemento indispensable de la vida social, especialmente en las sociedades modernas industrializadas” (Laborem Exercens, no. 20) y son ejemplos de los principios católicos tradicionales de solidaridad y subsidiariedad en la acción. En lo mejor de sí, los sindicatos demuestran solidaridad al congregar a los trabajadores para hablar y actuar colectivamente para proteger sus derechos y perseguir el bien común. Los sindicatos son un signo de subsidiariedad al formar asociaciones de trabajadores para tener una voz, expresar sus necesidades y negociar con las grandes instituciones económicas y estructuras de gobierno.

Al igual que otras instituciones, incluidos grupos religiosos, empresariales y cívicos, los sindicatos a veces no están a la altura de esta promesa y responsabilidad. Algunas acciones sindicales pueden contribuir a polarización excesiva y partidismo intenso, pueden asumir posiciones que entren en conflicto con el bien común, o pueden centrarse en sólo estrechos intereses propios. Cuando las instituciones laborales no están a la altura, ello no niega la enseñanza católica en apoyo de los sindicatos y la protección de las personas que trabajan, pero llama a un nuevo enfoque y un diálogo franco sobre cómo defender mejor a los trabajadores. De hecho, la renovación económica que pone a los trabajadores y sus familias en el centro de la vida económica no puede tener lugar sin sindicatos eficaces. Esta renovación requiere que las organizaciones empresariales, religiosas, laborales y cívicas trabajen juntas para ayudar a los trabajadores a defender su dignidad, reclamar sus derechos y tener una voz en el lugar de trabajo y la economía en general.

Construir una economía más justa

En este momento de crisis económica e incertidumbre, tenemos que reflexionar sobre las dimensiones morales y humanas de demasiada pobreza e insuficiente trabajo. Estamos llamados a trabajar juntos–empresarios, trabajadores y gobierno–para construir una economía productiva que ofrezca oportunidades, cree empleos, genere crecimiento, proteja la dignidad de las personas que trabajan, respete la familia y promueva el desarrollo humano genuino.

El relativo silencio de los candidatos y sus campañas sobre el imperativo moral de resistir y superar la pobreza es a la vez inquietante y desalentador. A pesar de los niveles inaceptables de pobreza, pocos candidatos y funcionarios electos hablan de la pobreza generalizada o de ofrecer un camino para superarla. Tenemos que escuchar a aquellos que buscan conducir este país acerca de los pasos específicos que tomarían para sacar a la gente de la pobreza. En este año electoral, los católicos deben examinar y actuar con base en lo que los obispos de los Estados Unidos dijeron sobre las cuestiones económicas en Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles:

Las decisiones e instituciones económicas deberían ser evaluadas según hayan protegido o devaluado la dignidad de cada persona humana. Las políticas sociales y económicas deberían promover la creación de puestos de trabajo para todos aquellos que puedan trabajar, con condiciones laborales decentes y salarios justos. Las barreras que no permiten salarios y puestos de trabajo en igualdad de condiciones para mujeres y para quienes sufren discriminación injusta deben ser erradicadas. La doctrina social católica apoya el derecho de los trabajadores a elegir si quieren o no organizarse, pertenecer a un sindicato, negociar colectivamente y hacer uso de estos derechos sin ser objeto de represalias. También afirma la libertad económica, la iniciativa y el derecho a la propiedad privada. Los trabajadores, dueños, empleadores y sindicatos deberían trabajar juntos para crear puestos de trabajo decentes, construir una economía más justa y promover el bien común (no. 76).

Nuestra Conferencia de Obispos está desarrollando una reflexión pastoral sobre el trabajo, la pobreza y una economía quebrantada. Esta modesta reflexión se basará en gran medida en las vigorosas encíclicas del papa Benedicto XVI, comunicará nuestra solidaridad con aquellos que se han quedado atrás, y llamará a la oración, la educación, la discusión y la acción. Será un ejemplo de respuesta al llamado del papa Pablo VI a los seglares:

… pertenece a ellos, mediante sus iniciativas y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar del espíritu cristiano la mentalidad y las costumbres, las leyes y las estructuras de su comunidad de vida. Que cada cual se examine para ver lo que ha hecho hasta aquí y lo que debe hacer todavía. No basta recordar principios generales, manifestar propósitos, condenar las injusticias graves, proferir denuncias con cierta audacia profética; todo ello no tendrá peso real si no va acompañado en cada persona por una toma de conciencia más viva de su propia responsabilidad y de una acción efectiva (Octogesima Adveniens, no. 48).

Este Día del Trabajo, millones de trabajadores y sus familias tienen necesidades urgentes y apremiantes. Les pido que me acompañen en una oración especial por ellos y por todos los trabajadores, especialmente lo que están sin trabajo y luchan por vivir con dignidad. Que Dios guíe a nuestra nación en la creación de una economía más justa que honre verdaderamente la dignidad del trabajo y los derechos de los trabajadores.

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A los católicos les importa. Los católicos votan: Manteniendo el amor en el debate

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Formando la Conciencia para ser CiudadanosFieles, un documento de gran transparencia, es el llamamiento de los obispos a la responsabilidad política. Una razón de su importancia es que trata asuntos que tienen amplias ramificaciones en la vida y el bienestar de todas las personas. Otra razón es porque ofrece una guía para la convergencia de los valores de la fe y el mundo de la política, lo cual es ciertamente un verdadero y delicado desafío. Pero otra razón por la que llama tanto la atención el documento es probablemente el hecho de que cubre un área sobre la que a todos les gusta discutir: la política.

A las personas les agrada que sus argumentos sean aceptados. Y, ¿qué mayor aceptación puede haber que poder decir que los obispos—y por su prolongación, Dios mismo — están de acuerdo con aquella opinión política o con esta otra? Esto hace que el documento Formando la Conciencia para ser Ciudadanos Fieles no sea considerado como una guía para comprender las enseñanzas de la Iglesia y así formar la conciencia, sino que es como un Cubo de Rubik católico con un código secreto que hay que descifrar, y que ofrece la posición ideológica católica definitiva. Teniendo esta posición estratégica, una persona puede combatir libremente cualquier otra perspectiva y a las personas que la sostienen.

Y ahí mismo yace el problema. Los católicos tienen el deber de abogar por los asuntos que afecten al bien común, tanto en las urnas como durante todo el año, y también tienen el deber de darle su respaldo de una forma digna de su fe. Esto quiere decir que no se puede ceder ante la mentalidad cultural que dice que es correcto entrar en un juego, que es en lo que se ha convertido la política en Norteamérica. En la enseñanza católica, el fin no justifica los medios.

En el video sobre civilidad en el discurso público (que forma parte de una serie de videos para promover el documento Formando la Conciencia para ser Ciudadanos Fieles), el Cardenal Donald Wuerl de Washington enumera “la falsedad, las mentiras, las distorsiones y las verdades a medias” como las cosas que los católicos no deberían estar diciendo o propagando. En lugar de esto, el reta a los católicos a que “expresen la verdad con amor”.

Enfrentarse con las dos partes de un tema puede ser un reto, sobre todo con la cantidad de noticias que existen por cable, la blogosfera y las cajas de comentarios, y aun cuando se logre encontrar la verdad, hay otro reto adicional que es no utilizarla para actuar como un tonto.

El Papa Juan XXIII genialmente reiteró un principio orientador que ha sido atribuido a San Agustín así como a otros: “En lo esencial, la unidad; en asuntos dudosos, libertad; y en todas las cosas, caridad”. Mientras los dos primeros postulados dan pie a un debate sin fin de lo que es esencial y lo que es dudoso, el principio que gana es “en todas las cosas, caridad”. El cristiano no puede nunca dejar de amar, aunque esté entablando un intenso debate sobre asuntos de vida y muerte. La persona que no ama está en riesgo de convertirse, en las palabras de San Pablo, en un bronce que suena o címbalo que retiñe, que es algo que llama la atención porque hace ruido y es insoportable, pero que le falta significado o la habilidad de conectarse con las personas.

Cuando el Papa Juan Pablo II canonizó a Edith Stein en 1998, el Santo Padre recordó que ella llegó a insistir, “No aceptéis como verdad nada que carezca de amor. Y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad”.

Al tomar parte en el mundo de la política en el 2012, los católicos deberían examinar las verdades de la Iglesia desde la perspectiva del amor: a los católicos les importa la reforma migratoria porque aman a los inmigrantes. A los católicos les importan las amenazas a la vida humana porque aman a los nonatos, a los enfermos y a los ancianos. A los católicos les importa el matrimonio porque aman la familia. A los católicos les importa la libertad religiosa y la pobreza doméstica porque aman a los pobres y vulnerables y quieren servirlos libremente. Finalmente, a los católicos les importa la paz mundial porque aman a todas las personas del planeta como parte de una familia inmensa e interconectada.

La importancia de la doctrina de la Iglesia sobre la dignidad de la persona es lo que obliga a los católicos a llevar su fe al ámbito público. Por lo tanto, esta doctrina esencial de “Ama a tu prójimo”, debe ser interpretada también en la forma en que los católicos traten a la persona con la que se encuentren en el ámbito público, inclusive sus correligionarios católicos, sin importar cuan acalorada sea la discusión o aguda la discrepancia.

Es un reto vivir de acuerdo a los estándares mencionados en los Evangelios: que por su amor el mundo los reconozca como seguidores de Jesús.

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A los católicos les importa. Los católicos votan: Las tentaciones y el voto

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Ninguno de los temas tratados en Formando la Conciencia para ser Ciudadanos Fieles, que es un llamado de los Obispos de los Estados Unidos a la responsabilidad política, se considera un asunto tan delicado como es el voto.

En el documento los obispos describen ampliamente una estructura moral católica que abarca los temas que son prioridadespara el 2012, como el aborto y las amenazas a la vida humana y la dignidad; las preocupaciones sobre la libertad religiosa; el empeño por dar una nueva definición a lo que es el matrimonio; la reforma migratoria; la paz internacional, la pobreza doméstica, el desempleo y la crisis económica. Los obispos describen la naturaleza de estas cuestiones, por qué cada una de ellas es una preocupación para la Iglesia, y por qué a los católicos les debe importar.

Luego está la pregunta inevitable: ¿cómo se deben plantear los católicos estos temas al ir a ejercer el voto? Para contestar a esta pregunta, es mejor dejar que el documento lo explique: “La ética consistente sobre la vida ofrece un marco moral para que los católicos con principios participen en la vida política y, entendida correctamente, ninguna trata todas las cuestiones como equivalentes moralmente ni reduce la doctrina católica a una o dos cuestiones”.

Esto da lugar a la pregunta, “Espere un momento, entonces “¿no están supuestos los católicos a ser votantes en una sola cuestión?”

Los obispos contestan llanamente: “Como católicos, no votamos basándonos en un solo tema. La posición que tenga un candidato con respecto a un solo tema no es suficiente para garantizar el apoyo del votante. Sin embargo, “la posición de un candidato respecto a un solo tema relacionado con un mal intrínseco, como es el apoyo al aborto legal o la promoción del racismo, puede hacer que el votante legítimamente descalifique a un candidato y no le ofrezca su apoyo”.

En cuanto a la posibilidad de considerar de nuevo a un candidato que había sido descalificado, los obispos explican: “Habrá ocasiones en que un católico que ha rechazado una posición inaceptable de un candidato, decida votar por ese mismo candidato por otras razones moralmente difíciles. Los obispos declaran que este no es un asunto para ser tomado a la ligera. “Votar de esta manera sería solamente aceptable si existen razones morales verdaderamente importantes, y que no sea por promover intereses mezquinos, preferencias partidistas, o para ignorar un mal moral fundamental”.

Por supuesto que las responsabilidades del votante católico no terminan evitando el mal; deben también hacer el bien. Como anotan los obispos: “el votante no debe utilizar la posición de un candidato que se opone a un mal intrínseco para justificar indiferencia o despreocupación hacia otras cuestiones morales importantes de la vida humana y la dignidad”.

Por ello, un candidato que pasa la prueba en los temas importantes, no necesariamente obtiene la aprobación en todas las demás cuestiones morales. Los obispos las enumeran: “ discriminación injusta, práctica de la pena de muerte, recurrir a una guerra injusta, el uso de la tortura, los crímenes de guerra, no ofrecer ayuda a los que sufren a causa del hambre o por carecer de acceso a cuidados de salud, o por una política migratoria injusta. Estas son “cuestiones morales serias que retan nuestra conciencia y requieren nuestra actuación”.

El balance cuidadoso de todas estas cuestiones está muy bien resumido en lo que se podría llamar “Las Dos Tentaciones” de los Ciudadanos Fieles:

1. Decir que todas las cuestiones son moralmente iguales sin distinciones éticas. Esto es incorrecto, dicen los obispos. Por ejemplo, “La destrucción directa e intencional de la vida humana inocente…, es siempre un mal aborrecible, y no es una cuestión más entre otras muchas, por lo que debe ser siempre rechazada”.

2. Decir que sólo algunas cuestiones son importantes o, como han dicho los obispos, “el mal uso de estas distinciones morales para rechazar o ignorar otras amenazas serias a la vida y la dignidad humanas”.

El reto al votante católico se puede comparar a conducir un automóvil a toda velocidad por una carretera resbalosa por la noche, sin caerse por las cunetas a ambos lados de la carretera, o también en jugar “Operation,” como los niños, en el cual los jugadores usan pinzas para remover dolencias de un paciente sin tocar las partes de metal, para que no suene un timbre. Esto puede sonar como una tarea desalentadora, pero es una responsabilidad que los obispos le han encomendado a cada católico de los Estados Unidos. Ejercer el voto puede ser para los católicos sólo una manera de responder al llamado a vivir su fe en el ámbito público, pero aceptar su reto es una forma poderosa de demostrar que nos importa.

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Para Mayor Gloria ‘es la película fuerte con mensaje oportuno’ sobre la libertad religiosa, afirma Arzobispo

PREMIERE DE LA PELÍCULA--ABP. José H. Gomez de Los Angeles acompañado Maria Meza, un sobreviviente de 92 años de edad, de los Cristeros en México Guerra mayo 31 en el estreno en Beverly Hills la película "Para Mayor Gloria", que cuenta la historia de la rebelión. También le regaló una imagen enmarcada de la Virgen de Guadalupe. (CNS photo / Alemán Víctor, Vida Nueva)
PREMIERE DE LA PELÍCULA--ABP. José H. Gomez de Los Angeles acompañado Maria Meza, un sobreviviente de 92 años de edad, de los Cristeros en México Guerra mayo 31 en el estreno en Beverly Hills la película "Para Mayor Gloria", que cuenta la historia de la rebelión. También le regaló una imagen enmarcada de la Virgen de Guadalupe. (CNS photo / Alemán Víctor, Vida Nueva)

No es todos los días que un arzobispo católico da la bienvenida a una gran cantidad de celebridades de Hollywood en el estreno de una película, pero que fue el escenario en la alfombra roja el 31 de mayo, cuando Los Ángeles Arzobispo José H. Gómez, saludó a los protagonistas de la nueva película “Para Mayor Gloria,”entre ellos Andy García, Eva Longoria y Eduardo Verástegui. La película, que abrió en junio, se trata de la rebelión cristera en México 1920.

“Las persecuciones contra los católicos en México en los años 1920 y 1930 están en el olvido, lo que parece. La realidad es difícil de creer “, escribió el arzobispo en su columna de 29 de mayo por las nuevas, periódico de la Arquidiócesis de Los Ángeles. “Sólo hace una generación, no muy lejos de nuestras fronteras, miles de hombres, mujeres y hasta niños, fueron encarcelados, exiliados, torturados y asesinados. Todo por el “delito” de creer en Jesucristo y el deseo de vivir su fe en él.

“Doy la bienvenida a la nueva película, ‘Para Mayor Gloria.” Se cuenta la dramática historia de esta guerra contra la religión desconocida y la resistencia heroica de nuestra iglesia. Es una película fuerte, con un mensaje oportuno. Esto nos recuerda que nuestras libertades religiosas se ganan por la sangre y nunca podemos dar por sentado. “

“Si la película se puede tomar como un cuento con moraleja acerca de dónde excesivamente celosos, el secularismo arrogante puede conducir a una nación, la advertencia es una cruda”, dijo el Servicio Católico de Noticias revisor John Mulderig.

La Iglesia Católica ha canonizado a 25 mártires de la rebelión y beatificado aún más. El más famoso de los mártires es Santo Toribio Romo González, un patrón popular de los migrantes mexicanos. El 25 de marzo, el segundo día de su visita de dos días a México antes de viajar a Cuba, el Papa Benedicto XVI celebró la Santa Misa en Silao, en el central estado de Guanajuato, el corazón católico del país y un bastión de la rebelión de 1920 cristera.

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Funcionarios eclesiásticos elogian votación presidencial mexicana

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La conferencia episcopal mexicana expresó satisfacción por “la participación ejemplar de los ciudadanos” durante las elecciones federales del 1 de julio, las cuales llevaron de vuelta al poder al Partido Revolucionario Institucional que una vez gobernó durante mucho tiempo.

“Como Pastores de la Iglesia Católica nos alegra constatar que nuestro llamado para acudir a las urnas de manera consciente y libre fuera escuchado por los fieles católicos, y por muchos hombres y mujeres de buena voluntad en nuestra Patria”, dijeron los obispos en una declaración emitida tarde el 1 de julio y firmada por el presidente de la conferencia, el arzobispo Carlos Aguiar Retes de Tlalnepantla, y el secretario general, el obispo auxiliar Víctor René Rodríguez Gómez de Texcoco.

“Somos testigos gozosos de la civilidad y convicción republicana mostrada durante la jornada electoral”, continuó la declaración.

“Nos llena de alegría que se reconozca en la democracia un camino privilegiado para alcanzar la paz, la justicia y el desarrollo que tanto anhelamos los mexicanos”.

Los obispos ofrecieron felicitaciones a los victoriosos, sin mencionar nombres ni partidos.

Los votantes mexicanos optaron por Enrique Peña Nieto, de 45 años de edad, del Partido Revolucionario Institucional, el cual mostró tendencias anticlericales durante el siglo pasado y traza su fundación a la Rebelión Cristera de 1920.

Durante toda su historia el partido desarrolló una reputación dicotómica y fue conocido por corrupción mientras presidía las calamidades económicas. Pero Peña Nieto ha dicho que eso está en el pasado y que quiere luchar contra el crimen y comenzar reformas estructurales para promover el buen gobierno.

“Voy a ejercer una presidencia democrática, que entienda los cambios que ha experimentado el país en las ˙ltimas décadas… abierta a la crítica, dispuesta a escuchar y a tomar en cuenta a todos”, dijo Peña Nieto a sus partidarios después de la elección.

El portavoz de la conferencia episcopal, padre Manuel Corral, ha dicho que la iglesia disfruta de buenas relaciones con el presidente electo y su partido y que se espera menos fricciones durante los seis años de la administración de Peña Nieto, la cual comienza el 1 de diciembre. Una enmienda constitucional para garantizar la libertad de religión fue aprobada antes de la campaña por un Congreso repleto de leales a Peña Nieto.

Los funcionarios eclesiásticos de México tradicionalmente no hablan abiertamente en contra de candidatos ni partidos, dada la historia de amargas relaciones iglesia-estado. Grupos de derechos católicos se han pronunciado, pero han atacado una represión del 2006, la cual fue criticada como excesiva, ordenada por Peña Nieto en el pueblo Atenco.

El Partido Revolucionario Institucional gobernó México durante 71 años consecutivos hasta que perdió la presidencia ante el Partido Acción Nacional, cordial hacia el catolicismo, en el 2000. A ese partido no le fue bien el 1 de julio, reclamando solamente el 25 por ciento de los votos y detrás del candidato del segundo lugar, Andrés Manuel López Obrador.

López Obrador, exalcalde de Ciudad de México, lideró una coalición de tres partidos izquierdistas y ganó terreno durante toda la campaña de tres meses, pero atrajo ataques de rivales debido a sus pasadas protestas e insistencia de que las estrechas elecciones del 2006 en que él compitió y perdió habían sido manipuladas.

El candidato dijo el 2 de julio que presentaría querellas ante las autoridades electorales debido a lo que alega que hubo una generalizada compra de votos por la campaña de Peña Nieto e irregularidades.

La votación procedió sin incidentes mayores, aunque algunos centros de votación abrieron tarde y a otros para votantes ausentes se les agotaron las papeletas. Las denuncias de compra de votos fueron abundantes, especialmente en las zonas pobres y de clase obrera.

La taxista María Eugenia García dijo que la gente en su suburbio de Ciudad de México fueron atestados con regalos, tales como bolsas de cemento, entregas de alimentos y hasta hogazas de pan.

“Son todos iguales”, ella dijo cínicamente de los partidos.

El maestro escolar Esteban Mendoza, de Ciudad de México, estuvo de acuerdo.

“Hay muchas promesas durante la campaña, pero las olvidan al asumir el puesto”, dijo Mendoza.

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Madre María Inés Teresa beatificada en la Ciudad de México

Ceremonia atendida por el Obispo James V. Johnston

Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento fue beatificada el sábado 21 de abril, en la ciudad de México por el prefecto de la congregación Vaticana para las causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, que representó al Papa Benedicto XVI.

Durante la ceremonia, celebrada en la Basílica principal de Nuestra Señora de Guadalupe, la monja, fundadora de las Misioneras Claretianas del Santísimo Sacramento y de los misioneros de Cristo para la Iglesia Universal, fue declarada beata, el paso que precede a la canonización.

“Mas Eminente Rev. Cardenal Angelo Amato, como obispo de la Diócesis de Cuernavaca y en nombre de la familia Inésian, le pido humildemente que transmita al Santo Padre Benedicto XVI nuestra profunda gratitud por haber proclamado Beata al Venerable siervo de Dios madre María Inés Teresa del más Santo Sacramento,” dijo Alfonso Cortés, después que el enviado del Santo Padre leyó el texto de la Carta Apostólica anunciando la beatificación.

Se reveló al momento de la proclamación, un gigante tapiz de Manuela de Jesús Arias Espinosa, nombre de nacimiento de la monja.

Prolongados aplausos siguieron después del la revelación, mientras que una reliquia del nuevo Beato fue tomada en procesión y colocada en el presbiterio por la madre General Julia Meijueiro y Francisco Javier Carrillo Guzmán, el chico María Inés Teresa del más Santo Sacramento salvó de la muerte, haciendo posible su beatificación con la prueba del milagro obtenido a través de su intercesión. El 27 de junio de 2011, el Papa Benedicto XVI aprobó el milagro atribuido a la monja.

CONGREGACION DE LAS HERMANAS MISIONERAS POBRES DE CLARE—Tres pobres hermanas misioneras de Clare del Santísimo Sacramento, ministran en Sacred Heart Catholic School, Poplar Bluff. En la foto están Sor Lupita Shirata, MC, que enseña música; Misionero de Cristo Fr. José Radilla, MCIU; Sor Blanca Rivera, MC, quien enseña religión a segundo y cuarto grado; Fr. David Coon, pastor; Sor Rosa Lilia Arreola, MC, quien enseña preescolar; y el Obispo James V. Johnston. FR. Radilla facilitó a una misión a la comunidad hispana en el área de Poplar Bluff en Febrero. (Foto presentada)
CONGREGACION DE LAS HERMANAS MISIONERAS POBRES DE CLARE—Tres pobres hermanas misioneras de Clare del Santísimo Sacramento, ministran en Sacred Heart Catholic School, Poplar Bluff. En la foto están Sor Lupita Shirata, MC, que enseña música; Misionero de Cristo Fr. José Radilla, MCIU; Sor Blanca Rivera, MC, quien enseña religión a segundo y cuarto grado; Fr. David Coon, pastor; Sor Rosa Lilia Arreola, MC, quien enseña preescolar; y el Obispo James V. Johnston. FR. Radilla facilitó a una misión a la comunidad hispana en el área de Poplar Bluff en Febrero. (Foto presentada)

Durante la homilía, el cardenal Amato dijo que esta beatificación es otro regalo que el Santo padre hace a la Iglesia y a todo el pueblo mexicano.

“El Papa ama a su patria noble. Ha llegado a él como un peregrino para animarlos a ser firmes en la esperanza (…). Ustedes merecen el superar todas las dificultades de vivir serenamente en solidaridad y concordia. La visita del Santo Padre fue una inyección de ánimo para un futuro de paz, concordia y bienestar”, agregó el cardenal Amato, dirigiéndose a los miles de fieles que asistieron a la celebración.

El cardenal describió el carisma personal de María Inés Teresa del más Santo Sacramento, diciendo que ella era «generosa en trabajo, ferviente en la oración, humilde, abnegada y siempre dispuesta a ayudar».

La ceremonia, que duró aproximadamente tres horas, fue concelebrada por el Cardenal Norberto Rivera Carrera y el nuncio apostólico, Abp. Christophe Pierre, así como algunos 40 obispos mexicanos de diversas diócesis del país.

Conocido cariñosamente como «Manuelita», la monja hizo su profesión en el monasterio de Ave María el 12 de diciembre de 1930. Tras cumplir con varias etapas de la vida religiosa hizo su profesión final el 14 de diciembre de 1933.

MISA DE BEATIFICACIÓN—Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento fue beatificada el sábado 21 de abril, en la ciudad de México por el prefecto de la congregación Vaticana para las causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, que representó el Papa Benedicto XVI. Muchos otros obispos de todo el mundo, incluyendo Obispo James V. Johnston y miles de fieles llenaron la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
MISA DE BEATIFICACIÓN—Madre María Inés Teresa del Santísimo Sacramento fue beatificada el sábado 21 de abril, en la ciudad de México por el prefecto de la congregación Vaticana para las causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, que representó el Papa Benedicto XVI. Muchos otros obispos de todo el mundo, incluyendo Obispo James V. Johnston y miles de fieles llenaron la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.

Su vida enclaustrada duró hasta 1949. Cuatro años anteriores Sor María Inés Teresa recibió la noticia de que la autorización había sido firmada en Roma para fundar los Misioneros Claretianos del más Santo Sacramento, una nueva congregación católica con un ideal contemplativo y apostólico que nació oficialmente el 23 de agosto de 1945, en la ciudad de Cuernavaca. El 22 de junio de 1951, la Santa Sede aprobó la nueva orden religiosa definitivamente.

En tiempo, las monjas extendieron su actividad evangélica a varios países de Asia y África, los Estados Unidos y varias naciones de América Latina y Europa.

La Congregación de los Misioneros Claretianos se fortaleció aún más el 05 de enero de 1953, cuando el Vaticano autorizó la formación de las vanguardias Claretianos, un movimiento laico que se ha desarrollado al paso con la orden religiosa.

Las monjas son eucarística, Marian y Congregación misionera llevando una vida contemplativa-activa y se adhieren a la divina voluntad, fuente de alegría, con Jesucristo como su centro.

Toman los votos de castidad, pobreza y obediencia y testigo de amor fraternal «siempre en un espíritu de comprensión y de servicio, vivír en amor y paz, caridad que lo estimula a vivir no para sí mismos, sino para todas las almas en necesidad.»

El fundador no dejó textos para las hermanas de su congregación, pero su trabajo, el cual dejó 36 casas misioneras en 14 países del mundo, así como la labor misionera de los sacerdotes en Sierra Leona y México.

El nuevo Beato nació en Ixtlán del Río, Nayarit, el 07 de julio de 1904. Murió el 22 de julio de 1981 en Roma, Italia, pocos meses después de ser recibida por el Papa Juan Pablo II el 09 de diciembre de 1980.

Fue la quinta de ocho hermanos, nacida en una familia cristiana. Recibió su primera comunión cuando tenía 7 años. Su vocación surgió en 1924 y cinco años más tarde entró en el monasterio de Ave María.

Eran los años de persecución religiosa derivadas de la Guerra Cristera (1926-1929) y el monasterio se trasladó a Los Ángeles, CA.

Es fundadora de las congregaciones de Misioneros Claretianos (1945) y de los misioneros de Cristo para la Iglesia Universal (1979).

Creado en la mitad del siglo pasado, la Congregación de los misioneros, se rige por el lema «Oportet illum regnare” (“es urgente que reine Cristo”) y con presencia en 14 países, es el principal legado del nuevo Beato.

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Estudio nacional de parroquias católicas con ministerio hispano–2011-2013–Boston College

EL ESTUDIO

La Iglesia en los Estados Unidos ha estado viviendo una gran transición demográfica durante varias décadas en la cual los hispanos se están convirtiendo rápidamente en una mayoría numérica. Más del 40 por ciento de la población católica total y más del 55 por ciento de los católicos menores de 18 años en el país son hispanos. El impacto de esta transformación se siente primordialmente a nivel parroquial. Cerca de un tercio de todas las parroquias católicas en el país (aprox. 5,500 parroquias) han organizado alguna forma de ministerio hispano. El Estudio nacional de parroquias católicas con ministerio hispano (NSCPHM, por sus siglas en inglés) busca investigar más de lleno el impacto de la presencia hispana en las parroquias del país, identificar tendencias y proveer recursos para una reflexión más profunda sobre esta realidad.

ÁREAS DE ESTUDIO

El estudio se enfocará en tres áreas específicas:

Modelos parroquiales de ministerio hispano

Liderazgo en el ministerio hispano

Educación religiosa entre los hispanos católicos

METAS PRINCIPALES

El presente estudio…

reunirá información confiable que permita a líderes eclesiales, educadores, investigadores y todas aquellas personas involucradas en el ministerio hispano tener una perspectiva más integral de las realidades, tendencias y retos relacionados con el ministerio hispano

proveerá distintos análisis que ayuden a líderes, organizaciones y grupos eclesiales, filántropos e instituciones educativas interesadas en el ministerio hispano a tomar decisiones para asignar recursos, formar líderes y apoyar iniciativas que fortalezcan la misión evangelizadora de la Iglesia en los Estados Unidos

propondrá sugerencias para la acción pastoral y la investigación a partir de la información recibida

METODOLOGÍA

El estudio usará varias metodologías para reunir información que permita a los investigadores tener datos suficientes que conduzcan a procesos confiables de análisis y comparación. La mayor parte de la información se colectará por medio de encuestas (impresas y electrónicas), llamadas telefónicas y entrevistas personales. La información se comparará y complementará con bases de datos existentes. Boston College trabajará en colaboración con organizaciones nacionales dedicadas a la colección de datos en contextos religiosos y con organizaciones directamente trabajando en el desarrollo del ministerio hispano en la Iglesia. El equipo de investigadores dirigido por el Dr. Hosffman Ospino de Boston College incluye sociólogos, antropólogos, demógrafos, teólogos, educadores y líderes trabajando en el ministerio hispano.

¿CÓMO PUEDE USTED SER PARTE DE ESTE ESTUDIO?

Hay varias maneras en las cuales usted puede ser parte de este proyecto:

Facilitar el acceso a las comunidades parroquiales

Identificar líderes en diócesis/parroquias que ayuden a colectar la información

Compartir información que ya existe en sus bases de datos: direcciones de las parroquias, información de censos eclesiásticos, estudios locales, artículos y libros sobre comunidades parroquiales, información sobre liderazgo en el ministerio hispano, información sobre programas parroquiales de educación religiosa, etc.

Mantenerse en comunicación constante con el equipo de investigación

¿Alguna otra manera en que usted pueda colaborar? ¡Déjenos saber!

CONTÁCTENOS

Hosffman Ospino, PhD

Boston College

School of Theology and Ministry

140 Commonwealth Avenue

Chestnut Hill, MA 02467

Email: ospinoho@bc.edu

Teléfono: 617-552-0119

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Católicos mexicanos: religiosidad con Desconecto entre fe, práctica

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UNA MUJER ESCOGE MEDALLAS RELIGIOSAS EN UNA TIENDA DE LA CATEDRAL DE LEÓN, MÉXICO -- Sandra López escoge unas medallas en la tienda de artículos religiosos de la catedral de Nuestra Santísima Madre de la Luz, en León, México, el 12 de febrero. La profundidad de la devoción religiosa en México es difícil de medirse, aunque las señales de religiosidad son comunes. El papa Benedicto XVI visitará León, Guanajuato durante su viaje a México y Cuba en el mes de marzo. (Foto CNS/David Maung) (16 febrero 2012)
UNA MUJER ESCOGE MEDALLAS RELIGIOSAS EN UNA TIENDA DE LA CATEDRAL DE LEÓN, MÉXICO -- Sandra López escoge unas medallas en la tienda de artículos religiosos de la catedral de Nuestra Santísima Madre de la Luz, en León, México, el 12 de febrero. La profundidad de la devoción religiosa en México es difícil de medirse, aunque las señales de religiosidad son comunes. El papa Benedicto XVI visitará León, Guanajuato durante su viaje a México y Cuba en el mes de marzo. (Foto CNS/David Maung) (16 febrero 2012)

El Presidente Felipe Calderón llegó a esta ciudad fronteriza para presumir de mejoras en seguridad pública y a testiguar la destrucción de un alijo de armas ilegales, granadas y municiones, que culpó de contribuir a más de 10.000 muertes en Ciudad Juárez desde 2008.

También recibió un recordatorio involuntario de algunas de las expresiones extremas de la fe en México cuando un coronel del ejército le mostró una muestra del arsenal montado: pistolas enchapado en oro y plata y grabadas con imágenes de Santos y de Nuestra Señora de Guadalupe.

Las profesiones de piedad son comunes y diversas en México, donde un cartel de la droga cuasi-religiosa enseña desde su propio texto, los oprimidos veneran pseudo-santos como la Santa Muerte, y Nuestra Señora de Guadalupe y su papel en la vida mexicana e historia forman parte de la identidad nacional — incluso en un país con un espíritu secular oficial y Gobierno.

En un país donde el 84 por ciento de los encuestados de censos de 2010 se identificaron como católicos, preguntas surgen sobre el compromiso de los mexicanos a una fe que ha desempeñado un papel decisivo a lo largo de su historia: desde la conquista española y la evangelización del movimiento de independencia promovido por el padre Miguel Hidalgo a los 1920s Rebelión Cristera contra leyes anti-clerical.

El Obispo auxiliar Victor Rodriguez Gomez de Texcoco, Secretario General de la Conferencia de los obispos mexicanos, dijo a Catholic News Service que diócesis en todo el país han trabajado para promover las clases de catecismo y ministerios con un enfoque misionero. El estima de entre 10 y 20 por ciento de católicos son comprometidos asistentes a la Iglesia y participan en la vida parroquial.

“Hay un gran grupo de personas que participan esporádicamente en la vida de la iglesia,” dijo, a pesar de que traen “una gran religiosidad”.

Esta forma común de profesar la fe católica en forma esporádica, pero aparentemente piadosa, perpleja a los líderes de la Iglesia y los observadores religiosos, que apuntan a un Desconecto en la forma que tantos mexicanos se identifican como católicos, pero no traen las enseñanzas de la Iglesia a su vida diaria.

El Desconecto es especialmente visible en las formas como la corrupción, la desigualdad de ingresos y la violencia han sido comunes en un país fuertemente católico.

“La expresión religiosa… no esta muy conectada a un compromiso con la transformación social,” dijo Victor Ramos Cortés, profesor de la Universidad de Guadalajara. “Una persona puede ir a misa, pero puede ser un ladrón o ser desleal con la gente que les rodea.”

O ser un traficante de drogas.

Cabecillas del cártel han hecho donaciones conocidas como “narcolimosnas” o limosna de drogas, quienes han construido y reparado iglesias, incluyendo una capilla en el estado de Hidalgo, donde hay una placa dando las gracias a la generosidad al fundador de Los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano.

La mezcla de la Iglesia y los delincuentes parece improbable, pero tiene sentido en el contexto mexicano, dijo Ramos.

“Hay muy poca relación entre las prácticas religiosas simbólicas y vida diaria”, dijo.

En los últimos cinco años, los conflictos entre los cárteles de la droga, bandas criminales y el ejército mexicano han dejado más de 45.000 personas muertas, sin embargo, muchos de los implicados en los conflictos son bautizados como católicos.

El papel de la Iglesia

El Obispo Raúl Vera López de Saltillo considera dicha prueba de cifras que la iglesia esta corta en su labor pastoral. Expresó su frustración con la incapacidad de la iglesia para atraer a los fieles a las parroquias para más que ocasiones especiales y proporcionar formación continua que produciría laicos preparados para desempeñar funciones productivas en la vida pública mexicana.

“La administración de los sacramentos es cuando (sacerdotes) dan una pequeña formación a los miembros”, dijo el obispo Vera.

El papel de la iglesia en la vida pública mexicana ha sido polémica durante décadas como la Iglesia y el estado fueron oficialmente enemistados y leyes anti-clerigas limitaron a los sacerdotes a nada más de predicación de asuntos espirituales dentro de lugares culturales autorizados.

El Obispo Rodríguez dijo que estas restricciones impiden a los sacerdotes a cumplir con una visión más comunitaria y social para la iglesia como lo que se alentó por el Concilio Vaticano II.

El período menos cordial de la Rebelión Cristera condujo al cierre de iglesias y seminarios, alterando el camino como la fe católica fue practicada en México.

Esto hizo que el pueblo siguiera la fe en su propia forma y el desarrollar una especie de “religión casera”, dijo el padre Robert Coogan, un sacerdote estadounidense en Saltillo y un capellán diocesano de la prisión.

“La forma que el catolicismo ha permanecido vivo en México es a través del Rosario, no la misa,”, dijo, explicando que la mayoría de la gente que el sirve se consideran católicos, pero sólo asisten a la iglesia para cosas como bautizos y bodas. “No ven la Misa como parte de su identidad católica”.

El padre Coogan ve la devoción en los reclusos con quien el trabaja y en los vecinos de la subdivisión que rodea la cárcel en Saltillo, una ciudad industrial 190 millas de la frontera con Laredo, Texas. Gran parte de la devoción es informal, sin embargo.

Tras las rejas, el padre Coogan estima que menos del 25 por ciento de los reclusos asisten a misa, pero más de la mitad de ellos vienen a orar — diariamente.

¿”Tienen una relación con Dios? Yo digo que si, “dijo de los reclusos. Pero el padre Coogan añade, “no he encontrado una manera de hacer la vida sacramental de la Iglesia importante para ellos.”

Expresiones informales de fe se remontan décadas y aún siglos como la evangelización en México a menudo implico alguna adaptación del catolicismo a las costumbres prehispánicas existentes.

Estas expresiones informales a menudo son conocidas como “religión popular” (religión de la gente).

Una expresión popular es el aspecto esquelético Santa Muerte, que padre Coogan dice es venerado por 40 por ciento de los presos en Saltillo y se le busca para milagros.

Esta búsqueda de milagros es común en México, junto con el pensamiento a corto plazo, dijo Ramos. Ese pensamiento, dijo, es compartido por los delincuentes y sus objetivos, que buscan la protección y la intervención de la misma fuente, a veces Santa Muerte.

“La religión católica, con la perspectiva indígena… resulta en una especie de pensamiento mágico,”, dijo Ramos. “Al final del día, no soy responsable, más bien, si invoco algo mágico, algún rito, me salvaré en alguna forma.”

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La Cuaresma debe der ser un tiempo de gracia y vencimiento de tentaciones, dice el Papa

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MUJER RECIBE CENIZAS DURANTE SERVICIO DE ORACIÓN DE MIÉRCOLES DE CENIZA FUERA DE LA CASA BLANCA -- Margaret Nuzzolese, izquierda, recibe cenizas de parte de Rose Gallagher, del movimiento Dorothy Day Catholic Worker durante un servicio de oración frente a la Casa Blanca en Washington el Miércoles de Ceniza, el 22 de febrero. (Foto CNS-Peter Lockley)
MUJER RECIBE CENIZAS DURANTE SERVICIO DE ORACIÓN DE MIÉRCOLES DE CENIZA FUERA DE LA CASA BLANCA -- Margaret Nuzzolese, izquierda, recibe cenizas de parte de Rose Gallagher, del movimiento Dorothy Day Catholic Worker durante un servicio de oración frente a la Casa Blanca en Washington el Miércoles de Ceniza, el 22 de febrero. (Foto CNS-Peter Lockley)

Los 40 días de Cuaresma representan un tiempo de renovación espiritual en preparación a la Pascua; pero también nos dan la oportunidad de reconocer que el demonio trabaja en el mundo e incluso la Iglesia Católica pasa por tentaciones, dijo el papa Benedicto XVI.

El Papa explicó el significado de la Cuaresma durante su audiencia general semanal, el 22 de febrero, Miércoles de Ceniza.

De manera semejante al pueblo de Israel durante su peregrinación por el desierto de 40 años y también a semejanza de Jesús que pasó 40 días en el desierto, la Iglesia Católica y sus fieles experimentan la gracia de Dios, pero también se ven asaltados por el mal que los rodea y sienten la tentación de poder y egoísmo, dijo el Papa.

Jesús, antes de empezar su ministerio público, se retiró al desierto durante 40 días. Mientras ayunaba “se nutrió de la palabra de Dios, que utilizó como arma para vencer al demonio”, dijo el Papa.

El papa Benedicto dijo que la experiencia de la gracia de Dios y el sufrir tentaciones no son cosas únicas para los católicos modernos ni para la iglesia.

Durante sus 40 años por el desierto, el pueblo de Israel recibió la guía de Dios, se alimentó de maná y satisfizo su sed de un manantial que brotaba de una roca; pero, al mismo tiempo, se encontraban cansados, se quejaban y se vieron tentados a regresar a sus antiguas idolatrías, dijo el Papa. Y Jesús, al haber pasado 40 días en el desierto antes de empezar su ministerio público experimentó su cercanía con Dios, pero también se expuso a las tentaciones del demonio de “poder, éxito y dominio”.

“Esta situación ambivalente también describe la condición de la peregrinación de la iglesia a través del desierto del mundo y de la historia. En este desierto, nosotros, creyentes, tenemos con certeza la oportunidad de sentir una profunda experiencia de Dios, quien fortalece nuestro espíritu, confirma nuestra fe, alimenta nuestra esperanza y anima nuestra caridad”, dijo el Papa.

Sin embargo, dijo, “el desierto es también un aspecto negativo de la realidad que nos rodea: la aridez, la pobreza de palabras y valores, el secularismo y el materialismo” que intentan convencer al pueblo de que Dios no existe.

A pesar de todo, “el tiempo en el desierto puede transformarse en un tiempo de gracia” pues el amor de Dios es más poderoso que las tentaciones del mundo, dijo el Papa.

El texto (en español) de los comentarios del Papa, durante su audiencia, aparecerán por el medio electrónico en: www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/audiences/2012/documents/hf_ben-xvi_aud_20120222_sp.html.

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El papa crea 22 cardenales, incluyendo tres de EE.UU., Canadá

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EL PAPA CONCELEBRA MISA CON NUEVOS CARDENALES EN BASÍLICA DE SAN PEDRO -- Una vista con gran angular muestra el papa Benedicto XVI concelebrando Misa con nuevos cardenales en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 19 de febrero. El papa creó 22 nuevos cardenales durante un consistorio el día anterior. (Foto CNS/Paul Haring)
EL PAPA CONCELEBRA MISA CON NUEVOS CARDENALES EN BASÍLICA DE SAN PEDRO -- Una vista con gran angular muestra el papa Benedicto XVI concelebrando Misa con nuevos cardenales en la Basílica de San Pedro en el Vaticano el 19 de febrero. El papa creó 22 nuevos cardenales durante un consistorio el día anterior. (Foto CNS/Paul Haring)

El papa Benedicto XVI creó 22 nuevos cardenales de 13 países, incluyendo tres de Estados Unidos y Canadá, poniéndoles gorros rojos y llamándolos a vidas de aun mayor amor y servicio a la iglesia.

Los eclesiásticos que se unieron al Colegio de Cardenales el 18 de febrero incluyen los cardenales Timothy M. Dolan de Nueva York; Edwin F. O’Brien, gran maestre de la Orden Ecuestre del Sepulcro de Jerusalén y exarzobispo de Baltimore; y Thomas C. Collins de Toronto.

Para su primer acto oficial en su nuevo rol, a los nuevos cardenales se les pidió unirse a sus compañeros y darle su opinión al papa, por escrito, sobre la canonización de siete nuevos santos, incluyendo la beata Kateri Tekakwitha, india americana, y la beata Marianne Cope de Molokai, Hawái.

El papa anunció durante el consistorio que la ceremonia de canonización sería celebrada el 21 de octubre en el Vaticano.

El cardenal Collins dijo: “Me regocija que mi primera acción como cardenal fuera unirme al Colegio de Cardenales en afirmación de la canonización de la beata Kateri Tekakwitha, quien ha sido tal inspiración para la gente de nuestras Primeras Naciones y para tantos otros en Canadá y Estados Unidos.

El cardenal Dolan también mencionó la consulta sobre la canonización de la beata Kateri, quien nació en lo que es ahora el estado de Nueva York, y de madre Marianne, quien servía allí antes de irse a Hawái.

“Tan agradecido como estoy por ser cardenal”, él dijo a reporteros más tarde, “verdaderamente quiero ser santo. En serio, pero tengo un largo camino que andar”.

La Basílica de San Pedro estaba llena desbordada para la ceremonia y millares de personas estaba sentada en una soleada Plaza de San Pedro observando en grandes pantallas de video. Coros de Nueva York y de varias diócesis italianas proveyeron música para el servicio.

Al final de la ceremonia el Colegio de Cardenales tenía 213 miembros, de los cuales 125 son menores de 80 años de edad y, por lo tanto, elegibles para votar en un cónclave para elegir un nuevo papa.

El consistorio tomó la forma de servicio de oración. Después de la lectura del Evangelio, en lo que el Vaticano describió como alocución, no homilía, el papa dijo a los cardenales que el amor y el servicio, no un aire de grandeza, han de marcar sus vidas como cardenales.

“Dominio y servicio, egoísmo y altruismo, posesión y regalo, interés propio y gratuidad: estos enfoques en contraste se confrontan entre sí en todas las eras y todos los lugares”, dijo el papa Benedicto, pero los cardenales tienen que modelar sus vidas como la de Jesús, amando a los demás hasta el punto de dar su vida por ellos.

El cardenal O’Brien después dijo a reporteros que la ceremonia y los comentarios del papa enfatizan que convertirse en cardenal “no es una recompensa, esto trae mayores responsabilidades, algo que el papa experimenta todos los días”.

Acerca de cuando se arrodilló ante el papa, él dijo: “Le agradecí; dije que le serviría completamente con todo mi corazón”.

El cardenal Dolan, quien pronunciara el discurso principal acerca de la evangelización durante una reunión del Colegio de Cardenales el día anterior, dijo que cuando se arrodilló ante el papa él le agradeció otra vez su presentación. “Dije gracias, por esto, soy yo quien está agradecido”, él dijo.

“El Evangelio y la homilía fueron muy aleccionadores”, él dijo, porque estos recordaron las palabras de Jesús que “no estamos en esto por el prestigio, no estamos en esto por el honor, no estamos en esto por la gloria. Estamos en esto papa servir”.

En todas las cosas, les había dicho el papa, “a los nuevos cardenales se les confía el servicio del amor: amor a Dios, amor a su iglesia y amor absoluto e incondicional a sus hermanos y hermanas, hasta derramar su propia sangre, de ser necesario”, un hecho enfatizado por el color rojo de la birreta, gorra de tres puntas, y el rojo de las túnicas del cardenal.

“Él es un servidor en la medida que acoja en sí mismo el sino del sufrimiento y el pecado de toda la humanidad. Su servicio es realizado en total fidelidad y completa responsabilidad hacia la humanidad”, dijo el papa.

“La libre aceptación de su muerte violenta se torna en el precio de la libertad para muchos”, él dijo a los nuevos cardenales, orando que “el regalo total de sí mismo de Cristo en la cruz” sea “el fundamento, el estímulo y la fortaleza” de su fe y que esto sea reflejado en su amor y caridad hacia los demás.

Durante la ceremonia el papa Benedicto puso anillos en los dedos de los 22 cardenales nuevos y les asignó una “iglesia titular” en Roma, haciéndolos miembros plenos del clero romano y estrechos colaboradores del papa en la gobernación de la iglesia universal.

La iglesia titular del cardenal O’Brien es la histórica iglesia de San Sebastián en Monte Palatino. El cardenal Collins fue asignado a la iglesia de San Patricio, en el vecindario Via Veneto, donde una congregación de habla inglesa rinde culto; y el cardenal Dolan se convirtió en el cardenal titular de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el vecindario Monte Mario.

Los nuevos cardenales, dijo el papa, “serán llamados a considerar y evaluar los eventos, problemas y criterios pastorales relativos a la misión de toda la iglesia”.

El papa pidió a los nuevos cardenales “servir a la iglesia con amor y vigor, con la transparencia y sabiduría de maestros, con la energía y fortaleza de pastores, con la fidelidad y valentía de mártires”.

La lectura bíblica durante el servicio fue tomada del Evangelio de Marcos y recontó cómo los discípulos fueron tentados con la idea del honor, pero Jesús les dijo que la grandeza significa convertirse en siervos de todos.

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