El papa crea 22 cardenales, incluyendo tres de EE.UU., Canadá
By: Cindy Wooden Ciudad Del Vaticano
El papa Benedicto XVI creó 22 nuevos cardenales de 13 países, incluyendo tres de Estados Unidos y Canadá, poniéndoles gorros rojos y llamándolos a vidas de aun mayor amor y servicio a la iglesia.
Los eclesiásticos que se unieron al Colegio de Cardenales el 18 de febrero incluyen los cardenales Timothy M. Dolan de Nueva York; Edwin F. O’Brien, gran maestre de la Orden Ecuestre del Sepulcro de Jerusalén y exarzobispo de Baltimore; y Thomas C. Collins de Toronto.
Para su primer acto oficial en su nuevo rol, a los nuevos cardenales se les pidió unirse a sus compañeros y darle su opinión al papa, por escrito, sobre la canonización de siete nuevos santos, incluyendo la beata Kateri Tekakwitha, india americana, y la beata Marianne Cope de Molokai, Hawái.
El papa anunció durante el consistorio que la ceremonia de canonización sería celebrada el 21 de octubre en el Vaticano.
El cardenal Collins dijo: “Me regocija que mi primera acción como cardenal fuera unirme al Colegio de Cardenales en afirmación de la canonización de la beata Kateri Tekakwitha, quien ha sido tal inspiración para la gente de nuestras Primeras Naciones y para tantos otros en Canadá y Estados Unidos.
El cardenal Dolan también mencionó la consulta sobre la canonización de la beata Kateri, quien nació en lo que es ahora el estado de Nueva York, y de madre Marianne, quien servía allí antes de irse a Hawái.
“Tan agradecido como estoy por ser cardenal”, él dijo a reporteros más tarde, “verdaderamente quiero ser santo. En serio, pero tengo un largo camino que andar”.
La Basílica de San Pedro estaba llena desbordada para la ceremonia y millares de personas estaba sentada en una soleada Plaza de San Pedro observando en grandes pantallas de video. Coros de Nueva York y de varias diócesis italianas proveyeron música para el servicio.
Al final de la ceremonia el Colegio de Cardenales tenía 213 miembros, de los cuales 125 son menores de 80 años de edad y, por lo tanto, elegibles para votar en un cónclave para elegir un nuevo papa.
El consistorio tomó la forma de servicio de oración. Después de la lectura del Evangelio, en lo que el Vaticano describió como alocución, no homilía, el papa dijo a los cardenales que el amor y el servicio, no un aire de grandeza, han de marcar sus vidas como cardenales.
“Dominio y servicio, egoísmo y altruismo, posesión y regalo, interés propio y gratuidad: estos enfoques en contraste se confrontan entre sí en todas las eras y todos los lugares”, dijo el papa Benedicto, pero los cardenales tienen que modelar sus vidas como la de Jesús, amando a los demás hasta el punto de dar su vida por ellos.
El cardenal O’Brien después dijo a reporteros que la ceremonia y los comentarios del papa enfatizan que convertirse en cardenal “no es una recompensa, esto trae mayores responsabilidades, algo que el papa experimenta todos los días”.
Acerca de cuando se arrodilló ante el papa, él dijo: “Le agradecí; dije que le serviría completamente con todo mi corazón”.
El cardenal Dolan, quien pronunciara el discurso principal acerca de la evangelización durante una reunión del Colegio de Cardenales el día anterior, dijo que cuando se arrodilló ante el papa él le agradeció otra vez su presentación. “Dije gracias, por esto, soy yo quien está agradecido”, él dijo.
“El Evangelio y la homilía fueron muy aleccionadores”, él dijo, porque estos recordaron las palabras de Jesús que “no estamos en esto por el prestigio, no estamos en esto por el honor, no estamos en esto por la gloria. Estamos en esto papa servir”.
En todas las cosas, les había dicho el papa, “a los nuevos cardenales se les confía el servicio del amor: amor a Dios, amor a su iglesia y amor absoluto e incondicional a sus hermanos y hermanas, hasta derramar su propia sangre, de ser necesario”, un hecho enfatizado por el color rojo de la birreta, gorra de tres puntas, y el rojo de las túnicas del cardenal.
“Él es un servidor en la medida que acoja en sí mismo el sino del sufrimiento y el pecado de toda la humanidad. Su servicio es realizado en total fidelidad y completa responsabilidad hacia la humanidad”, dijo el papa.
“La libre aceptación de su muerte violenta se torna en el precio de la libertad para muchos”, él dijo a los nuevos cardenales, orando que “el regalo total de sí mismo de Cristo en la cruz” sea “el fundamento, el estímulo y la fortaleza” de su fe y que esto sea reflejado en su amor y caridad hacia los demás.
Durante la ceremonia el papa Benedicto puso anillos en los dedos de los 22 cardenales nuevos y les asignó una “iglesia titular” en Roma, haciéndolos miembros plenos del clero romano y estrechos colaboradores del papa en la gobernación de la iglesia universal.
La iglesia titular del cardenal O’Brien es la histórica iglesia de San Sebastián en Monte Palatino. El cardenal Collins fue asignado a la iglesia de San Patricio, en el vecindario Via Veneto, donde una congregación de habla inglesa rinde culto; y el cardenal Dolan se convirtió en el cardenal titular de la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, en el vecindario Monte Mario.
Los nuevos cardenales, dijo el papa, “serán llamados a considerar y evaluar los eventos, problemas y criterios pastorales relativos a la misión de toda la iglesia”.
El papa pidió a los nuevos cardenales “servir a la iglesia con amor y vigor, con la transparencia y sabiduría de maestros, con la energía y fortaleza de pastores, con la fidelidad y valentía de mártires”.
La lectura bíblica durante el servicio fue tomada del Evangelio de Marcos y recontó cómo los discípulos fueron tentados con la idea del honor, pero Jesús les dijo que la grandeza significa convertirse en siervos de todos.
